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A ESTE PASO, MEJOR NO COMEMOS

Publicado por en en Las cosas claras
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Hace unos días escribimos un post “tranquilizador” a propósito del informe de la Organización Mundial de la Salud relativo al consumo de carnes rojas y procesadas, sin embargo, seguimos recibiendo consultas al respecto en la farmacia, esto nos hace pensar en dos posibilidades

1-Preguntan los que no han leído

2-No hemos sido suficientemente convincentes y quizás venga bien compartir algunas reflexiones para zanjar este asunto.

Si pensamos en los grupos de alimentos que constituyen la base de nuestra alimentación todos tienen un “lado oscuro” que ha sido y será objeto de crítica e informes desfavorables en cuanto a su consumo.

Pescados y mariscos , aunque ya hablamos de ellos en Pescado ¿sí o no?; recordemos que al proceder de mares y ríos que están contaminados pueden contener metales pesados nocivos para el organismo (mercurio, plomo, cadmio) y otras sustancias tóxicas procedentes del medio industrial como dioxinas, además, también pueden estar parasitados y los procedentes de piscifactorías están alimentados con piensos que también pueden tener contaminantes y aditivos no deseables.

Aves de corral y huevos, también sujetos a contaminación ambiental por dioxinas y otros tóxicos además de la contaminación biológica por salmonella y otros microorganismos, sin olvidar contaminantes y aditivos de los piensos y fármacos utilizados en su producción para mejorar desarrollo o evitar enfermedades.

Lácteos y derivados (leche, yogures, quesos, etc), desde hace algunos años, “los malos de la película”, por su contenido en lactosa y determinadas proteínas, en este sentido ya hablamos de ellos en Lácteos, ¿alimento o veneno?, pero a esto hay que añadir que también pueden tener sustancias tóxicas procedentes de los piensos, del medio ambiente, de los fármacos utilizados en su explotación, etc.

Cereales, derivados (harinas) y legumbres, entre ellos, como no, el trigo, compartiendo honores como “malo de la película” con los lácteos, en esta ocasión el responsable principal, aunque no el único es el gluten, causante de la enfermedad celiaca y otros problemas de salud no relacionados con ella. No quiero olvidarme del almidón, implicado en la resistencia a insulina, origen de la diabetes tipo II y de la famosa “cándida intestinal”. Tampoco quiero dejar de decir que durante el almacén de cereales, frutos secos y especias, si las condiciones de temperatura y humedad no son adecuadas pueden contaminarse por hongos que producen toxinas cancerígenas. En cuanto a las legumbres, contienen sustancias irritantes para el tubo digestivo y un azúcar no digerible, responsable en gran medida de los gases que producen.

Frutas, verduras y hortalizas, por fin, “los buenos de la película”. Lamento deciros que no es oro todo lo que reluce, también podemos encontrar su lado negativo, para empezar, los restos de pesticidas y contaminantes ambientales, muchos de ellos implicados en el desarrollo de diferentes tipos de cáncer, aunque los vegetales procedentes de cultivo biológico tienen cierta ventaja en este aspecto, el ciclo del agua es universal y la contaminación que arrastra afecta a todo lo que hay en la Tierra. Ciertos vegetales como espinacas, acelgas, etc, acumulan nitritos en sus raíces (utilizados en carnes procesadas como conservadores), otros contienen oxalatos relacionados con problemas renales, y el brócoli, “panacea universal “y otras coles de su familia, contiene sustancias azufradas que dificultan la producción de hormonas tiroideas. No quiero olvidarme de las frutas, ciertas proteínas contenidas en ellas son responsables de alergias, afortunadamente se destruyen por calor la mayoría por lo cual los alérgicos podrían tomarlas en compota, aunque también se destruyen en gran medida vitaminas, sobre todo la vitC., además, a pesar de sus múltiples beneficios como alimento (vitaminas, minerales, fibra, otros compuestos bioactivos como polifenoles) si se consumen de forma excesiva suponen un aporte importante de azucares simples.

Así las cosas ¿qué nos queda?

 

Nos queda el sentido común, todo lo que he dicho en cuanto a los alimentos está sesgado, tratando de buscar lo negativo, como lo están muchos estudios que se publican desde medios autorizados o, lo que es peor, como lo están muchas de las afirmaciones que se hacen desde medios mucho menos autorizados.

Para resumir, no os asustéis, pescados, mariscos, frutas, verduras, cereales, hortalizas, frutos secos, legumbres, aceite de oliva virgen extra -del que no he querido decir nada negativo porque es mi debilidad aunque “engorde”-, incluso vino en cantidad muy moderada -del que tampoco he querido hablar porque, Dios me libre de inducir dependencias- y ¿ por qué no?, un buen filete de vez en cuando o unas tapitas de embutidos, son alimentos excelentes que forman parte de nuestra cultura y deben ser parte de nuestro patrón alimentario, eso sí, por enésima vez, insistiendo en MODERACIÓN y FRECUENCIA DE CONSUMO.

ES ESENCIAL no olvidar que todos somos diferentes, lo que para unos puede ser un veneno por sus características metabólicas particulares o su sensibilidad, para el resto es un alimento sin problemas y, desde luego, el adoptar modas de consumo de productos que no son de nuestro entorno pensando que son mejores que los propios o sustituir sin más un alimento por un sucedáneo (estoy pensando en quienes sin tener intolerancia a la lactosa, por ejemplo, consumen preparados no procedentes de las ubres de mamíferos y los llaman leche) lo más probable es que con el paso del tiempo, si abusan de esos preparados terminen desarrollando intolerancia a los mismos.

No quiero extenderme más, pero si quisiera aludir a los “dulces”, incluso ellos, tan denostados, implicados en el desarrollo de enfermedades no transmisibles (enfermedad cardiovascular, diabetes tipo II, alteraciones neurológicas, etc) cuando se consumen en exceso, incluso ellos, tomados de vez en cuando y en cantidad moderada también forman parte de nuestra cultura aunque no deben estar en nuestra mesa a diario, por cierto, algún buñuelito en estos días no estaría nada mal.

En fin, recordad que los alimentos son un combustible y como tal hay que gastarlo, así que moveos, cuanto más movimiento menos problemas por acumulación.

Que tengáis un buen fin de semana y disfrutéis con la familia y los amigos de una comida en compañía.

 Yolanda Pontes

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Invitado Domingo, 16 Diciembre 2018

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